lunes, 31 de agosto de 2020

EL AMANTE DEL SILENCIO DE UN PERPETUO AMOR SECRETO

 

 Si bien el silencio es  mi  soledad amiga,  lo es también  tortura  enemiga…

Los  sueños, son  mi  refugio- fantasía…

Y  la noche,  testigo - compañía.

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(Dedicado a un ángel y  luna)

( solo para alguien como yo)



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Cuando divagaba bajo la faz del firmamento

Por  el silencio de la noche quieta…

Oscura y sombría…

Sobre el  arrecife de un  inconmensurable  mar azul abierto.

 

El silencio como de rutina  iba tomando poder de la noche quieta

Noche  ausente,  

Misteriosa y soberbia…

Que en medio de la  infinidad, 

Tu me hablabas  de ella.

 

Así, el silencio me eligió  de  manera repentina y abrupta,

Ser el  amante de aquella…

 

Pero en medio de mi aflicción y congoja,

Yo imploraba de lo inalcanzable que pudiera  ser este amor.

 

De pronto  en una  noche  nostálgica, 

De mis noches  de soledad…

Aquella  apareció sobre mí…

Con su cándida y tierna luz, 

La  sentía recorrer  mis mejías…

Aquella que con la suave brisa del viento, 

Acompañada venia…

Acariciando  mi rostro,  

oh,  yo  la sentía…

 

Ella era  luz del alba, 

Ella  era  mis sueños…

Que  iba secando de a poco  mis lágrimas…

 

Y  me decía,

No llores mas…

Deja de llorar...

Alza tu rostro y tan solo mira hacia arriba…

Que  siempre  yo  te haré compañía…

 

Y mirando  al  cielo  pude contemplarla

Toda  bella, 

Tan hermosa  y  cautiva…

Que desde luego  en ella encontraría  abrigo y consuelo,

En las  noches tristes…

De mis tristes noches solitarias…

 

En mis sueños, 

La brisa del viento que abrazaba  mi cuerpo…

En  susurro me decía,  

Que esta noche la  vería  linda y  regia…

Y cada vez  más bella…

 

Mas mis ojos cansados de recorrido

La buscarían  en el clamor del silencio,

Por  los confines  del oscuro  firmamento…

 

Yo esperaba   impaciente  la llegada de la noche quieta

Que más allá de mis noches de  desvelos…

Le pedía  que a través de la brisa del viento,

Pudiera besar  sus  mejillas y  abrazarla  fuertemente…

Pero  la  noche  intensa,

Tan oscura del firmamento…

Me advertía de su llegada…

En esta  noche  tan  oscura,

Que es donde  podía  apreciar  más  su hermosura...  

 

Y  es  con el silencio de  la noche quieta,

Que me hace  soñar,  e irme  junto a ella…

 

Mas mi corazón afligido

Que aguardando por  el  horizonte  cielo oscuro del firmamento,

Infinito del silencio, 

Me anunciaba su  bienvenida,

Y después  me recordaría, 

Cuando  su  crepúsculo  desvanecía...

 

Por  las profundas y eternas noches divagando voy

Noches silenciosas  y vaporosas…

Que es donde  mi corazón, 

sucumbe  a  su amor…



¡ Imposible amor !

Que se encuentra tan distante de mí,

Pero aun así  puedo  verla y sentirla…

Puedo amarla…

Oh,  mi bello amor…

Que con la  ayuda del viento,  

Yo la amo, acaricio y beso.

 

Soy el amante del silencio…

Silencio de la noche eterna...

Silencio-soledad  amiga, 

Y a la vez tortura enemiga.

 

El silencio me condenó a perpetuidad,

Cuando me eligió  para amarla…

Pero no puedo  este secreto revelar,

Al saber que es imposible poder amar,  

A una  inalcanzable  y  portentosa  luna bella…

 

Ella  era  luz del alba 

Ella era  todo mis sueños,

Ella me dijo,

Ya no llores más,

Deja de llorar...

 

En las  noches tristes,

De mis tristes noches solitarias…



Esperándola  siempre  estoy,  

para que en mis sueños, 

Cada  noche vaya junto a ella. 

 

Soy el amante del silencio,

De un perpetuo  amor secreto.

 

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Publicado por vez primera el 27-04 2016

miércoles, 29 de julio de 2020

EL CIEGO QUE RECIBIÓ LA VISTA

Pasaje bíblico Lucas 18 verso 35 al 43.

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Aconteció cuando un ciego que se encontraba sentado mendigando por un camino, de pronto oyó entre la multitud quienes le dijeron que  Jesucristo pasaba, este al enterarse empezó a gritar a viva voz, hijo de David ten misericordia de mí!. Y cuando nadie se apiadaba en ayudarlo, por el contrario la gente le gritaba que se callase,  el ciego empezó a gritar con más fuerza, ¡hijo de David, ten misericordia de mí! entonces  Jesucristo al escuchar el clamor de aquel mendigo se detuvo, pidió  traerlo hacia su presencia, para luego darle lo que  quería. “La vista”.

 

En este hermoso pasaje bíblico se puede apreciar tres aspectos muy relevantes a mí modesto entender:

1.- La insensibilidad hacia el prójimo.

2.- la fe y la perseverancia.

3.- el amor de Dios.

 

1.- La Insensibilidad de la gente hacia el prójimo se puede evidenciar  en los momentos cuando  Jesucristo pasaba entre la multitud por ese camino donde precisamente se encontraba aquel ciego, quien gritaba ten misericordia de mí hijo de David. Había gente que escuchaba el  clamor de aquel hombre que ansiaba llegar a Jesucristo, pero que por su limitación física no podía hacerlo. Nadie le ayudaba, siendo la gente insensible e indiferente ante su dolor; y que contrariamente, le reprendían para que se calle. Lucas 18-39

Por lo general la falta de sensibilidad y la indiferencia lo vemos  a diario en todos lados, ya sea en las calles como en las noticias, cuando a veces nos mostramos indiferentes ante el sufrimiento y el dolor ajeno, ante el mendigo de la calle o ante cualquier persona  necesitada que pueda estar atravesando momentos adversos, aquel que incluso puede ser nuestro prójimo o alguien de nuestro entorno. 

2.- la fe y la perseverancia, se deja entrever  en  aquel ciego que representa a la aflicción y al dolor que en nuestra condición humana todos tenemos. Representa además a toda  persona enferma, o discapacitada con carencias y limitaciones. Que sabiendo que Jesucristo es el hijo de Dios, y  el único que podía curarlo se dirige con absoluta confianza, no dejando pasar la gran oportunidad de su vida. A pesar de que la gente le reprendía para que no grite, aquel mendigo se mostró osado en su fe. Al seguir gritando: hijo de David ten misericordia de mí!. Aquella fe que tiene que ir indefectiblemente de la mano con la perseverancia toda vez que ambas deben de complementarse necesariamente  para el  propósito que uno tiene.

 3.- El amor de Dios.- Que es infinito, que sin excepción alguna guarda  hacia todos nosotros; ese amor compasivo que mostró Jesucristo en ese momento cuando escuchó  al  ciego clamar, y se detuvo,  diciéndole: que puedo hacer por ti, y el ciego le responde: Señor que pueda ver, y Jesús le da su más preciado regalo; la   vista.  

Más le dijo: tu fe te ha salvado.

 

Debemos tener en cuenta que la fe es la condición por excelencia, es el punto medio entre el poder sobrenatural de Dios para curar, y  el milagro que uno quiere recibir para  su vida. 

A veces no sabemos cómo llegar a Dios  por algún milagro, deseo o necesidad de nuestro corazón, aquel ciego nos da un ejemplo de cómo hacerlo, invocando de manera consciente nuestra condición pecadora, y reconociendo con  humildad  nuestras falencias y necesidades.

Muchas veces acudimos a Dios con un corazón duro, lleno de soberbia, de rencores o rechazo,  a veces estresado debido al trabajo que realizamos. A veces creemos que lo tenemos todo, que no nos falta nada, y nos alejamos de Dios. A veces creemos que todo lo podemos  con nuestras fuerzas, hasta que nos damos cuenta  que realmente nuestra condición física y todo el conocimiento aprendido  es limitado, y más allá de esa línea,  esta lo sobre natural  que es  Dios. Y  en vez de arrepentirnos y acercarnos a Él, tomamos un camino equivocado, erróneo alejándonos aún más.

No obstante a ello, debemos siempre clamar a Dios, como lo hizo aquel ciego mendigo, con mucha fe y perseverancia, que bajó  al llano y pidió  de todo corazón  y arrepentimiento curarse de sus males. Por ultimo pedir por nuestra  salvación de quien realmente puede darnos.

Si tú lo haces ten por seguro que Dios, en su infinito amor y  misericordia en algún momento se detendrá  como lo hizo con aquel  ciego indigente, y te concederá el milagro que pides.

A veces debemos ser como un inocente niño que ilusionado por un soñado  juguete,  de tanto pedir al  padre, aquel  padre  por amor, finalmente le llega a cumplir  su tan anhelado regalo.

Porque Jesucristo  es amor,  y te ama más de lo que tú puedes imaginar.


Que Dios te bendiga.


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miércoles, 1 de julio de 2020

MÁS ALLÁ DE LOS ANILLOS DE SATURNO



(Solo para alguien como yo)
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Mientras intento comunicarme con la tierra,  
voy descendiendo  esta nave espacial  llamado Copérnico, 
sobre esta superficie lunar de Japeto,
y por fin,  después de haber viajado muchos  años,
me libraré de la  atadura del cinturón de seguridad.

Examino las condiciones exteriores de atmósfera,
evaluó el  oxígeno que llevo y su reserva,
presión atmosférica, procesamiento de calor y  gravedad,
composición de gases, y la reserva de agua,
además de los alimentos que utilizaré,
pues por el momento todo  está  bien...

El código modular  y  reloj de tiempo señala:
haber viajado por un periodo de seis años...
pero pareciera que hubieran  transcurrido solo  tres…

Nadie copia  mi llamada y prácticamente no existe ninguna  señal...
logro visualizar en el tablero de mensajes  los  saludos  de familiares y amigos... 
en los años  2014, 2015 y 2016.

Y los últimos mensajes que se pueden leer son  del año  2020, 
que indica:
“Alerta roja”  “el planeta tierra en pandemia” 
"virus altamente contagioso y letal ataca a la humanidad"
“Gran turbulencia y tempestad” 
 “ El mundo se encuentra  paralizado”.


Lo que me hace reflexionar y extrañar del mundo en que vivía...

Sin embargo, hoy  me encuentro frente a la existencia de un planeta distinto.
Al parecer  desolado, pero muy diferente al mio.

Intento recorrer  caminos asfaltados de oro bruñido,
bajo un resplandeciente y majestuoso alba.

Mi espíritu  procura  reposar  en esta  nueva mañana,
que de seguro se tornara  interminable.

Es mejor  creer  que estoy viviendo un sueño maravilloso…
aunque los recuerdos raudamente afloran en mi subconsciente,
a veces es mejor dejarlos  ir…

Y cada vez que abro  la escotilla de esta  nave  espacial,
logro  descubrir paisajes  bellos, súper increíbles, 
dignas de un  loco  soñador.

Pero  pronto descubro, 
que no  llegué al lugar indicado,
sino, que  me encuentro  más allá de los anillos de Saturno…


Luego de haber viajado por un túnel  invisible, 
en el  eterno sobrenatural...
en cualquiera  de los más de ochenta y dos  lunas de Saturno,
he descendido…

Pero menos en Japeto,
previsto para mi gran proyecto de expedición.

Hoy es un nuevo día.
El sol a mi vida veo vislumbrar...
soy  odre nuevo,
en este nuevo y bello  lugar.

Lo que me hace comprender  con mayor razón, 
que hoy más que nunca me encuentro  tan lejos de casa...
tan lejos,  
que  al  viejo mundo,
no volveré  más.


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sábado, 16 de mayo de 2020

LA CONVERSIÓN DE SIMON DE CIRENE, CAYO CASIO LONGINOS Y DIMAS

(El Poder de la sangre de Cristo) 
La conversión al Cristianismo de Simón de Cirene, Cayo Casio Longinos  y Dimas, se produce precisamente en circunstancias de los últimos momentos; es decir al pie de la cruz y por el poder de la sangre de Cristo. 
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Cuando iba cargando  aquel pesado madero de cruz  de más de cien  kilos con destino al monte Gólgota, detrás de él  iban  dos hombres que también  habían sido  condenados a la crucifixión, llevando cada uno  sus  maderos de cruz.

En todo ese trayecto, se tenía que atravesar un camino pedregoso de altos y bajos 
montículos, cuya fuerza  se le había agotado por haber soportado el flagelo brutal que momentos antes había recibido. En la ardua  y noble tarea que había sostenido durante tres años de  predicación, sanación y curación a miles de personas entre enfermos y desvalidos, su cuerpo se extenuó, más cuando no había  probado alimento desde la última cena que había tenido con sus doce discípulos.

 
Y  entre la multitud apareció  Simón de Cirene,  un agricultor venido  del campo (Mateo 27-32) de semblante fuerte y corazón duro,  lleno de tormentos y pesares en su vida.

Simón de Cirene, había oído  hablar  acerca de la existencia del hijo de Dios y de los milagros que diariamente hacía, y  aunque del todo no comprendía  porqué se encontraba precisamente en ese lugar, turbado ante la vía crucis de Jesucristo quien en esos momentos era oprobio y desprecio de la gente (salmos 22-6),  cuando de pronto unos soldados romanos le ordenaron  para que sea el, quien  ayude a  cargar la cruz hasta el monte calavera como  lo llamaban al Gólgota, aceptando de manera titubeante. Al margen de haber sentido compasión por Jesús  al verlo muy débil, golpeado y ensangrentado.

Y aquel hombre desconocido  ayudaría a cargar  aquella pesada cruz  al que puso  a sus hombros, sintiendo  en  sus manos  la sangre vertida aún caliente de Jesucristo. Simón de Cirene, pudo presenciar y pudo sentir en carne propia el gran dolor de un recorrido tortuoso y agónico que padeció Jesús, previo a los últimos momentos de su muerte en la cruz. Pudo experimentar sin duda  su conversión al cristianismo.   

Cuando llegaron al Gólgota  los soldados romanos extendieron los brazos de  cada uno de ellos, atando  sus manos, luego  juntaron los pies al borde del madero  para luego ser clavados, utilizándose una gran comba y  unos enormes clavos.

El ladrón  o malhechor que fue crucificado en el  lado izquierdo  se llamaba “Gestas” y el otro  malechor que fue crucificado en el lado derecho (Ladrón bueno) como así lo llamó el apóstol Juan, se llamaba “Dimas”.

Las escrituras refieren que uno de ellos le injuriaba a Cristo diciendo: ¿No eres tú el Cristo? sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero que el otro le respondía: ¿Ni siquiera tú que estás en el mismo suplicio temes a Dios? Nosotros, en verdad, estamos merecidamente, pues recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste no hizo mal alguno. 

Y decía:  “Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino”.

Y que Jesucristo en plena agonía le respondió: en verdad te digo: “que hoy estarás conmigo en el Paraíso”. (Marcos 17, 27s. y Lucas 23, 39-43).

En ese momento hubo tinieblas sobre  toda la tierra y el sol se oscureció (Lucas 23-44,45). Y  a las  tres de la tarde  en  que el hijo de Dios entregara  su espíritu a su eterno Padre, se produjo un fuerte terremoto (Mateo 27-54) en los precisos momentos que  expiró.

Ese mismo día entre los soldados romanos quienes ponían el orden  un centurión que comandaba la tropa, quien había sido testigo del recorrido penitente que atravesó Jesucristo hacia el Gólgota, se llamaba Cayo Casio longinos, soldado de la milicia  preparado para  obedecer y matar; quien se percató de los sentimientos encontrados que la gente exteriorizaba, toda vez que habían quienes gozaban, y otros que sufrían por la  injusticia y el  grave daño que se había causado al  hijo de Dios.

Este soldado, había escuchado hablar de quien era el Nazareno, y de los milagros que había hecho a la gente, pudo evidenciar un  comportamiento inusual y diferente el que  mostraba Jesucristo  en todo momento.

Casio Longinos,  pudo ser testigo al igual que los otros dos anteriores del padecimiento extremo en el momento  final  de la vida y agonía  de Jesús cuando al cielo clamó  “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. Todo ese acontecimiento nunca antes visto y escuchado en  los anteriores hombres crucificados.

La triste mirada resplandeciente del Cristo redentor lo había   perturbado de sobremanera, logrando evitar que los soldados romanos no pudieran quebrar las piernas de Cristo, como lo hicieron con Gestas y Dimas, costumbre que se solía hacer a fin de que la muerte sea más rápida; sin embargo, Casio  Longinos  lo evitó al decir que Cristo ya estaba muerto.

Y al tratar  de demostrar  que aquel  “Varón de dolores” (Isaías 53-3)  ya estaba muerto,  utilizó una lanza logrando  atravesarle en uno de los costados y a la altura del corazón, en cuya herida  emanó  abundante sangre y agua. (Juan 19-34)  

La conversión de Casio Longinos se dio precisamente en el momento de salpicar  la sangre de cristo en su rostro y ojos. Dándose de esta manera su conversión al cristianismo; cuando cogiéndose el rostro empañado de sangre dijo: “es verdad este hombre era hijo de Dios”; cayendo  al suelo de rodillas.


La Biblia no refiere mucho del recorrido que hizo Jesús camino al Gólgota, no se da más detalles acerca de quien fue Simón de Cirene, mencionando solo un versículo, también no detalla acerca del soldado Cayo Casio Longinos y del malhechor Dimas, existiendo  los llamados textos  apócrifos, que habla  algo  de estos dos últimos.  


En  los libros de Mateo  capítulo 26, 32 - 54, Lucas 23, 26 - 49 y de Juan 19,17- 37, se aprecia  muy poco  de cómo fue la vía crucis de nuestro señor Jesucristo, pero no como uno quisiera saber en cuanto a los momentos previos a su muerte en la cruz, hasta en la gloriosa resurrección.

Pareciera que los tres discípulos de Jesús, se hubieran puesto de acuerdo para no dar  muchos detalles al respecto.

De hecho, La conversión al Cristianismo de Simón de Cirene, Cayo Casio Longinos  y Dimas, se produce precisamente en circunstancias de los últimos momentos; es decir al pie de la cruz y por el poder de la sangre de Cristo. 

Y no fueron sus doce discípulos quienes estuvieron con Jesús en los últimos instantes  de su vida, sino tres hombres foráneos a quien Dios los eligió, para que fuesen estos los protagonistas y acompañantes de unos  momentos tan dolorosos  que dio pie a un maravilloso acontecer, llámese a la gloriosa resurrección.

Si por casualidad o por cualquier circunstancia  lees  este artículo, es para ponernos a reflexionar  por un instante, y te preguntes porque Dios todo poderoso eligió a estas tres personas, un agricultor del campo, un soldado romano, y un malhechor o criminal, para que sean estos los que acompañaran en los últimos momentos a Jesucristo...

Y con cuál de ellos tú te identificas,  con Simón de Cirene?

Quizá  te identificas con Casio Longinos?…

Tal vez, sea con Dimas, aquel malhechor que en el momento extremo de su vida, en los minutos que le quedaban, sostuvo un dialogo  muy íntimo  con Jesús.

Quizás puedas pensar  que no te identificas  con ninguno de ellos,  quizá en el fondo te identifiques  un poco con cada uno, es decir con los tres…

Recuerda que la conversión de cada uno de ellos no deja de ser muy sorprendente. Porque Simón de Cirene era un hombre del pueblo, un agricultor con luchas y aflicciones en su vida como cualquiera, podríamos decir que refleja a la gran mayoría de la gente en el mundo  de condición humilde, que alguna vez escuchó hablar de Cristo y de los milagros que hizo, de la palabra de Dios y sus sagradas escrituras muy conocidas pero poco leídas. Y que a pesar de los pecados que se puede haber cometido, uno tiene el derecho de recibir la gracia de Dios y de ser salvo.

En el caso de Casio Longinos, como centurión y como soldado romano que fue, pertenecía a cierto grupo de aristócratas de corte de nobleza, se puede decir que representa a la clase  pudiente y preparada, al hombre con títulos y poder; y  que al igual que Simón de Cirene, también tiene el derecho de consagrarse a los caminos de Cristo, y de recibir de parte de nuestro Señor,  su  gracia y bendición.

Pero lo más sorprendente es el caso de Dimas, aquel hombre que era un criminal, un condenado a muerte catalogado lo peor en aquel entonces, y que quizá simboliza el camino equivocado, el hombre pecador y que  por más grande que haya sido  el pecado cometido, se arrepintió en los últimos segundos que le restaba de vida, actitud que lo hizo  con un arrepentimiento genuino verdadero de corazón. Dimas no escatimó, cuando estuvo al lado de Jesús de clamar  con tal fe y convicción “Señor acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.

No dijo perdóname mis pecados, ni dijo si eres Dios acuérdate de mí. Y que Jesús en medio de su misericordia al ver a Dimas en agonía,  le hizo una promesa que nunca antes había hecho ni a sus propios discípulos, “hoy estarás conmigo en el paraíso”. 

Aquí se aprecia una gran revelación, con el ejemplo de Dimas, de que aún si el pecado es más abundante, la  gracia de Dios es aún mayor. (Romanos 5-20)
Pero lo cierto es que cualquiera que sea el pecado que uno haya cometido, y cualquiera que sea el estatus o condición económica en que uno se encuentre, cuando estamos al pie de la cruz,  no cuentan los títulos, riquezas o pergaminos que en el mundo  material haya uno  podido obtener. 
Todos ante Jesucristo, tenemos el derecho como la oportunidad para arrepentirnos y llegar a su camino aunque cogiéndonos del borde de su manto; aún, en el último minuto  de nuestra vida.
Por más perdido o alejado que uno se encuentre…
Por más enfermo, fracasado o miserable que uno se pueda sentir…
Solo ÉL, nos redime  del pecado, y nos abre portales en el cielo.
Porque Jesucristo es la verdad el camino y la vida…
Luz del mundo…
Fuente de agua viva…
Nuestro  salvador.


Que Dios te bendiga...
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lunes, 13 de abril de 2020

LA REVELACIÓN DE CRISTO JESÚS EN LA CRUZ

El entregó  su vida por nosotros y lo hizo por amor.
Y lo que nunca el  enemigo  y nadie imaginó, se dio en la maravillosa resurrección. 
De saber que Jesús venció a la muerte, toda vez que al tercer día resucitó  de entre los muertos.
Acontecer maravilloso y sobrenatural que desde entonces es, y será siempre el mayor triunfo de la humanidad.
Y ese gran triunfo siempre será nuestra mayor victoria.
"Mi victoria".  
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Hace más de dos mil años Cristo Jesús fue crucificado y muerto por dolor.

Ningún ser humano padeció y sufrió tanto como padeció Jesús al morir en la cruz,
toda vez que previo a su muerte fue torturado y flagelado cruelmente.

Con él se cometió la peor de las afrentas y barbaries, tan solo por decir que era hijo de Dios, y por esa verdad se manipuló la ley en aquél entonces para aplicar la peor de las injusticias y acusarlo por  un delito (blasfemia) al cual nunca cometió.

Y fue llevado ante un tribunal  donde a pesar de no habérselo probado nada en un proceso irregular e indebido,  fue sentenciado y condenado injusta y arbitrariamente a la crucifixión, condena reservado solo para los peores criminales y asesinos.

Pero antes de ser llevado al monte Gólgota, lugar donde seria crucificado, en su  interior del pretorio romano fue desnudado para ser  flagelado brutal  y cruentamente por los soldados romanos sin misericordia y  piedad.

Se sabe que el flagelo y los azotes que recibió Jesús en todo ese  trayecto hacia el monte Gólgota fueron incontables e interminables; no obstante, se dice que fueron 39 azotes lo que recibió Jesús,  en el interior del pretorio romano con un látigo  que tenía varios rejos, y cada uno de ellos tenía incrustaciones de metal y hueso cortante, cada látigo que recibió  en  su cuerpo le desollaba la piel, hasta quedar la carne desgarrada, viva y expuesta.

No hubo parte de su cuerpo que no haya quedado lesionado y molido  por el cruel castigo que se le dio.   (Isaías 53 - 5)

Y aun encontrándose en esas condiciones, en un estado grave y débil, con intenso dolor y sufrimiento fue obligado a cargar un pesado madero de cruz, en los momentos en que las fuerzas ya no habían, y recorrer un extenso camino penitente hacia la muerte; sin embargo, en todo ese calvario jamás se resistió al castigo, ni se escuchó quejarse con palabra alguna de rencor o venganza hacia sus opresores y verdugos; dejando así una clara enseñanza a la humanidad de  lección de obediencia  y fortaleza, al caerse y tan luego levantarse para seguir adelante en su propósito.


A pesar del enorme  daño que se le causó a Jesús, el mensaje que dio en pleno sufrimiento y agonía fue de amor y paz,  como el de “padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23 verso 34)   a pesar de los momentos tan duros y dolorosos que atravesaba.

Y  una vez crucificado  su  padecimiento  aún fue mayor.
Con todo un profundo e inmenso dolor que jamás hombre alguno pudo haber sufrido; y de seguro  no habrá  ser humano que muera de la misma forma en que Jesús murió; morir de dolor. (Hebreos 10 - 10)

Aunado al hecho de recibir  todos  los insultos e improperios  de la multitud de gente entre ellos los fariseos, quienes se burlaron y lo humillaron hasta la saciedad, con palabras como si eres hijo de Dios, sálvate a ti mismo. Incluso mucha gente que se encontraban presentes ese día, alguna vez  habían aplaudido a Jesús por haber sido testigos de los tantos milagros que hizo a los enfermos y desvalidos, pero que incomprensiblemente fueron los mismos  que ese día celebraron  su agonía y su muerte.  (Isaías 53 - 3)   (2 corintios 5- 21)
 .
La muerte de Cristo Jesús si bien estuvo escrita en las escrituras, fue la peor muerte, una muerte vil que nunca se volverá a repetir.


En consecuencia, la revelación de Cristo Jesús en la Cruz, nos reafirma el gran poder de Dios que tiene sobre las tinieblas, sobre la vida  y sobre la muerte, y ese gran amor que Dios siente hacia todos nosotros sin excepción.

Por cuanto una vez muerto en la cruz descendió a los infiernos donde se hallaban  los muertos justos privados del anuncio de salvación, arrebatando para siempre las llaves del infierno.    (Efesios 4 verso 9-10)  (Apocalipsis 1 verso 18)

Jesucristo con su muerte en la cruz  y su sangre derramada, no solo nos redimió del pecado sino también se llevó toda opresión, toda maldición, angustias y enfermedades para darnos  una vida en abundancia.

Con su muerte en la cruz  Jesús  nos hizo libres de todo pecado, nos liberó  de toda maldad y de toda miseria.  Y con su  sangre vertida  pagó el derecho de nuestra salvación.

El entregó  su vida por nosotros y lo hizo por amor.

Y lo que nunca el  enemigo  y nadie imaginó, se dio en la maravillosa resurrección. De saber que Jesús venció a la muerte, toda vez que al tercer día resucitó   entre los muertos.

Acontecer maravilloso y sobrenatural que desde entonces es, y será siempre el mayor triunfo de la humanidad.

Y ese gran triunfo siempre será nuestra mayor victoria.


"Mi victoria".


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Jesucristo  murió en la cruz por las razones siguientes:

- Por amor.  Juan 10 verso 17-18
- Para perdonar nuestros pecados. Hebreos 9 verso 15
- Para darnos vida eterna.  1 de corintios 1verso 9
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Si por casualidad o por cualquier circunstancia llegaras  a leer este artículo, quiero hacerte recordar que en el libro de la biblia podemos encontrar más de 30 mil promesas para uno.

En estos momentos de crisis, de incertidumbre y zozobra que atraviesa la humanidad es preciso que vayas en busca de una biblia y encuentres alguna bella promesa.

Hoy mas que nunca debemos de llevar palabra de amor y de bendición para todos.

Aun en los momentos mas duros y adversos que pueda vivir el mundo seamos "provisión y remedio" para el  prójimo.

"Seamos siempre gratos"...

Y  "luz en medio de la oscuridad"

Ten presente  que no hay nadie en el mundo que no tenga  algún problema o aflicción en su vida, y por más grande que sea el  problema y el dolor, no hay  nada imposible para Dios.

Porque Dios todo  lo puede remediar, 

todo lo  puede transformar,

porque solo él  cambia y restaura vidas,

y con su gracia nos salva.

Recuerda siempre  que Jesucristo  resucitó y está vivo.

Y sabes que?    Él  te ama más de lo que puedes imaginar.

Es  el único que puede hacer el  milagro en  tu vida.


                              Que Dios te bendiga.
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